- Una historia, de esas que oyes al parar un momento-
Afuera de la puerta victoriosa
Debe ser difícil…debe ser difícil levantarse de la cama en lugares como La Casa de Nariño, donde no se entiende qué carajos pasa allá afuera con la “gente”.
Felipe Jaimes Lagos
fjaimes394@unab.edu.co
14 de mayo
Pero lo más complejo es parársele al paro, justo cuando mi vida gira entorno al exterminio de maquinitas de guerras y al uso contundente de la fuerza militar; cuando estoy preocupado por mi seguridad y la de mis nueve escoltas; cuando debo estar pendiente de las ocurrencias de mi fiscal (el mejor del mundo, según él) y, por último, mi vida como presidente debe ser dura cuando debo responder por los cientos de millones de pesos que invirtieron en la guerra. ¿Cómo recuperarlos? -Pues con una necesaria y oportuna reforma tributaria.
Digo que debe ser difícil la vida de Iván Duque Márquez y de miles de personas ya que esa vida es una mentira. Una burbuja que radica en la mente y bolsillos de la “cúpula no marcha porque no vive en Soacha”. Es el efecto de los adentros de la puerta victoriosa.
De cierto modo, la puerta de Duque también solía ser mi puerta. Mi hogar no está ubicado en el Catatumbo o en Envigad, la dirección que aparece en mi recibo estrato dos es una casa y no una vereda o corregimiento expropiado corruptamente. ¿Qué voy a saber yo de la guerra cuando no había estado en medio del campo de batalla?
Villabel es un pequeño barrio con más de 50 años, es un sector fundado por y para pensionados de la policía. Gracias al caprichoso destino, el humilde barrio de policías presenció una de sus noches más caóticas aquel 3 de mayo de 2021.
Una noche histórica y ¡a la colombiana, papá!: fuego rociado emocionalmente con gasolina. La carrera 12, que comunica los sectores de Valencia y Villabel, dejó de ser Floridablanca por unos minutos para convertirse en Greenwood/Tulsa un 31 de mayo del 1921.
La escena nos mostró un sector en medio de un caos violento donde había dos bandos, el perseguido y detrás el perseguidor. Solo que en 2021 no era el hombre blanco armado contra la población civil negra. En este caso mi casa era el campo de batalla…
Esa noche no había vidas difíciles de vivir. Esa noche se enfrentaban vidas realmente jodidas que en años de trabajo no completarían 35 SMLV. A veces ni 12…
A escazas cuadras se enfrentaba una acorralada la resistencia: jóvenes emberracados y llenos de ira ante la injusticia, un bando armado con rocas, palos y sentimientos a flor de piel. Del lado perseguidor se encontraba el Esmad y el cuerpo policial: profesionales cuyo deber es proteger a la población civil y, más importante que lo anterior, seguir obedientemente las órdenes de los superiores que claramente no viven en barrios. Este es otro bando armado, pero también acorazado y con una puntería que es capaz de cobrar vidas.
Los golpes, porrazos, estruendos provocados por aturdidoras y las lágrimas provocadas por los gases lacrimógenos junto con el miedo a qué pueda pasar sólo fueron para los desdichados que no viven en la casa de Nariño o alguna finquita a las afueras. Las personas que temían por su integridad física eran la primera línea, los marchantes, los uniformados de malas y las personas que vivan en ese campo de batalla. En resumen, “los que sobran”.
Sin embargo, para Valencia y Villabel fue una noche en la cual corrían todos por sus vidas ¿Y Siloé? ¿Y Cali? ¿Qué pasará cuando todas las noches sean “una noche más de caminar”?
¿Tendremos que esperar a “otro fin de mes sin novedad”?
Lo que estamos viviendo lo define perfectamente el filósofo chileno Gastón Soublette como una “reacción violenta de las masas ante los privilegios de los poderosos”. Esta reacción es violenta no por culpa de las personas, no. La reacción es culpa de la violencia de aquellos poderosos que solo se preocupan por sí mismos.
Ya no considero mi puerta como victoriosa. Es más, no quiero ganar nada. Esto no es una competencia en la que el perdedor hace el ocho con la cola. Esta es la realidad latinoamericana donde hay hambre y sangre en las calles. Los más injusto de todo es que aquí no hay que acabar con nadie. Aquí lo que se debe hacer es salir de la puerta victoriosa, dejando dentro todas esas burbujas llamadas ira, obediencia, burocracia, fe en políticos y, sobre todo, dejar atrás el odio. Las burbujas de todos nosotros.
-- El de Villabel a mucho honor.