miércoles, 26 de mayo de 2021

Periodismo internacional 6

 

- Reír para no llorar - 

El apoyo de un Estados Unidos…¿comunista?

Disclamer: Lo expuesto en este artículo se basa en la fuerza de los argumentos periodísticos y, en mayor medida, la sagacidad literaria. Las referencias utilizadas para las publicaciones son de sitios web que AddBlock me deje visualizar. .

Felipe Jaimes Lagos

fjaimes394@unab.edu.co 

26 de mayo

 En Colombia, la palabra sindicato es sinónimo de comunismo castro-chavista-madurista satánico. Entonces ¿Qué pasará cuando la meca del capitalismo nos hace un llamado por medio de sus sindicatos? ¿Cómo te quedó el ojo 😉? Cáiganse de la ironía.



.El AFL-CIO, IBT y SEIU fueron los sindicatos que le comunicaron al país un mensaje que dice: 

"Hola Colombia 😊

 Recuerda que debes cumplir con tus obligaciones internacionales laborales y de derechos humanos. Deberías apoyar las negociaciones para alcanzar compromisos claros y vinculantes.

Porque acribillar a tus propios habitantes está mal, no lo vuelvas a hacer. 

Hasta una nueva crisis, bye bye.”.

Esta invitación que fue entregada al secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken. Sin embargo, el susodicho no ha podido comunicarse con la canciller del país del sagrado corazón de Jesús. El motivo es que la gótica administración de Claudia Blum ha llegado a su fin. Ahora la excanciller se incorporará a la banda británica The Cure, además aprovechará ese nuevo tiempo libre para pasarlo junto a su familia: Los Adams. 

El problema en la nueva cancillería es que está caída. Y Blinken está atenido a esperar cuando se reponga Martha Lucía Ramírez. Es muy complejo recibir un reclamo de un sindicato sin que se le llamen mamertos a los remitentes, aunque lo que tienen a favor los tres sindicatos gringos es su nacionalidad. 

Porque, contra todo pronóstico, pienso que aquel llamado tendrá una respuesta presidencial in english. Todo lo contrario a lo que sucede con los sindicatos criollos de acá, donde no importan los maestros, los camioneros, los taxistas, los agricultores, los aviadores, los soldadores, las víctimas, los doctores, los enfermeros, los desempleados o los venezolanos porque todos tienen una nacionalidad que suena a insulto: “petrista”.

De seguro la contundente respuesta de Duque Márquez será like this:

When I won the elections, the candidate that I defeated, said:´Oh men, I will make your life a torment. Me, Gustavo, I'll hide the platinum 9.3 dye that you use for your beautiful hair´. 

That he said, bro. So, we know that for some people this is also a soap opera warning…

Así será, saldrá a hacer un peculiar handwashing direct to Washington. Por más mensajes que hayan, personas como Alexandria Ocasio-Cortez seguirán con un ojo puesto en este país en paro. Seguirán las palabras como las de la congresista demócrata que dicen obviedades que deberían cumplirse en cualquier p*to lugar del mundo: “Todas las personas deben tener el derecho fundamental de manifestarse contra sus líderes electos. Estos ciudadanos protestaban contra las reformas antiobreras y, por eso, perdieron la vida. Debe haber rendición de cuentas por la larga serie de abusos a los derechos humanos ejercidos por el gobierno colombiano”. 

El final irónico de estos reclamos estadunidenses es que el gobierno colombiano pidió a EE. UU. un préstamo de vacunas contra la covid-19. ¿En serio?

¿Es viable que el abusador venga a pedir buenos tratos cuando todo el mundo sabe a voces lo que hizo? Cosas de la ironía. Aunque donde hubo ironía y chiste también habrá Karma


Webgrafía:


martes, 18 de mayo de 2021

Periodismo internacional 5

 

- El paro a casi media noche - 

Los cinco sentidos asombrados de Colombia

Disclamer: Lo expuesto en este artículo se basa en la fuerza de los argumentos periodísticos y, en mayor medida, la sagacidad literaria. Las referencias utilizadas para las publicaciones son de sitios web que AddBlock me deje visualizar. .

Si hay una certeza clara en la comunidad internacional es que el “país más feliz del mundo” siente de todo menos felicidad. 

Felipe Jaimes Lagos

fjaimes394@unab.edu.co 

18 de mayo




Los 21 días de protesta social no han pasado desapercibido para el mundo. Ya en 2021 no se puede ocultar la realidad con una cortina en forma de Millonarios vs Unión Magdalena como en el 85.

De hecho, parece que países extranjeros están más preocupados por las sensaciones del paro que el propio gabinete presidencial. Ya distintos países han percibido en carne propia lo que es vivir el sello 100% colombiano: fuego rociado emocionalmente con gasolina, papá.


El “sound” que ahuyenta a la “police” 


Aturdidoras, gritos, vidrios rotos y hasta disparos son sonidos que desde France 24 se asocian con la situación actual del paro nacional en Colombia. El medio francés tiene el oído y el corresponsal en Bogotá (alguna vez en Cali). De la prensa internacional sólo se escuchan regaños y hasta reclamos a las fuerzas policiales por el uso desmedido de la fuerza. 

No solo desde France 24, también desde The New York Times hay palabras de alarma con respecto al proceder de la policía. Desde columnas escritas por la mexicana, Elda Cantú, la cual define nuestro presente como una “Crisis, caos y conflicto”; hasta llegar a la primera plana del periódico en físico donde rondan fotos de llamas acompañados de un titular poético: A combustible mix in Colombia. Nos oyen desde la prensa y es un sound anti-police. 




La imagen de una disputa civil

Los rostros de miedo y desesperanza son imágenes que conmovieron a una de las organizaciones más fuertes en hackeo blanco del mundo, Anonymous. La organización representada con la máscara de V de Vendetta tiene los ojos puestos en los altos mandos del ejército. Tan comprometidos se han visto que lograron secuestrar los correos de más de 150 miembros del Ejército Nacional. 

Las cuentas bancarias y algunos números de teléfono que presuntamente pertenecían a generales, capitanes y coroneles quedaron visibles para la comunidad general de Twitter. Los anónimos informáticos demostraron que tienen entre ojos a cualquier irregularidad. A tal punto, que fueron los que revelaron las intervenciones de la señal de Internet en el Valle de Cauca. Nos ven desde la red y el ojo izquierdo de la anarquía web está puesto en el presidente Duque junto a su show televisivo Prevención y Acción. 

Una advertencia con tacto tenso

Desde los Estados Unidos de Norteamérica se sintió una advertencia tense e incómoda. El portavoz del Departamento de Estado de EE. UU., Ned Price, pidió a la Policía colombiana respetar la integridad de los manifestantes. Un tirón de orejas que provino de Washington DC, pero se sintió hasta La Casa de Nariño. 

Las palabras sí se expresaron con cierto tacto, aunque con tono firme: “Alrededor del mundo, en los países democráticos los ciudadanos tienen derecho a manifestarse de forma pacífica. Sin embargo, la violencia y el vandalismo son un abuso de este derecho. Así como condenamos la violencia y el vandalismo, hacemos un llamado a la Policía a respetar los derechos de los manifestantes pacíficos. También hacemos un llamado a las autoridades para que investiguen los reportes que han surgido de excesos policiales”, dijo durante la conferencia el funcionario de los EE. UU. 

Si desde el país que respalda al sanguinario estado de Israel nos dicen que respetemos las protestas pacíficas, entonces realmente nos debemos sentir preocupados. Desde los altos mandos norteamericanos sienten el clima de caos y nos han mandado una palmadita no tan suave.

Un olor que quema 

Si hay un olor que muchas personas están empezando a conocer es el de los gases lacrimógenos. Así la persona sea ajena a las marchas, dicho olor químico sabe colarse por cualquier corriente de aire. Es persistente esa hijuemadre fragancia a tropel, por ello es impresionante como lo sueltan tan fácilmente desde el Esmad. Es un olor tan popular que hasta el multicampeón entrenador Marcelo Gallardo lo conoció en la previa del partido de libertadores contra Junior de Barranquilla. Definitivamente este River está ligado a partidos con gases.

También en la arenosa y en el estadio Romelio Martínez, el tufo de los disturbios llegó a los oídos, garganta y hasta pulmones de los jugadores de América de Cali y Atlético Minerio. Ni el poderoso Hulk pudo contener las lágrimas. No fue un encuentro emotivo, sin embargo, tuvo que parase más de cinco veces por faltas. Las faltas de aire y control a tan invasiva sensación química. Desde el fútbol latinoamericano percibieron que no olía bien la situación social de Colombia, por ende, el balompié en nuestro país tiene olor a muerto.  


Los sinsabores que recuerdan al vecino

Desde México se preguntan ¿qué carajos sucede en Colombia? Por ello decenas de académicos, artistas y miembros de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se pronunciaron en un comunicado sobre la situación actual de nuestro país y hasta dejaron su firma electrónica (evidente gesto de sin sabor).

En 2018 hubo una promesa que parecía sencilla de cumplir (a simple vista, claro está). Iván Duque Márquez prometió que si votábamos por él no nos pasaría la desastrosa situación administrativa de Venezuela y contra todo pronóstico también incumplió dicha promesa de campaña. Lo único que cumplió fue con la empanadita, la tejita, el platico de lechoncito, el puestico a la bancada, una fiscalía chiquitica, las ministeriecitos, nada más. El sabor de esta situación social es conocido y cercano. Aunque es falaz dicho sabor general a desabastecimiento. Si no se encuentra solución a estos sucesos, lo única comida para los colombianos será los mismo que tenía para comer aquel coronel de setenta y cinco años: mierda. 

Esto sabe mal, pero les sabrá peor a los que acosan a la libertad. 

Webgrafía:












viernes, 14 de mayo de 2021

Alas de paloma para volar

 

- Una historia, de esas que oyes al parar un momento-

Afuera de la puerta victoriosa 

Debe ser difícil…debe ser difícil levantarse de la cama en lugares como La Casa de Nariño, donde no se entiende qué carajos pasa allá afuera con la “gente”. 

Felipe Jaimes Lagos

fjaimes394@unab.edu.co 

14 de mayo 



Pero lo más complejo es parársele al paro, justo cuando mi vida gira entorno al exterminio de maquinitas de guerras y al uso contundente de la fuerza militar; cuando estoy preocupado por mi seguridad y la de mis nueve escoltas; cuando debo estar pendiente de las ocurrencias de mi fiscal (el mejor del mundo, según él) y, por último, mi vida como presidente debe ser dura cuando debo responder por los cientos de millones de pesos que invirtieron en la guerra.   ¿Cómo recuperarlos? -Pues con una necesaria y oportuna reforma tributaria.

Digo que debe ser difícil la vida de Iván Duque Márquez y de miles de personas ya que esa vida es una mentira. Una burbuja que radica en la mente y bolsillos de la “cúpula no marcha porque no vive en Soacha”. Es el efecto de los adentros de la puerta victoriosa.

De cierto modo, la puerta de Duque también solía ser mi puerta. Mi hogar no está ubicado en el Catatumbo o en Envigad, la dirección que aparece en mi recibo estrato dos es una casa y no una vereda o corregimiento expropiado corruptamente. ¿Qué voy a saber yo de la guerra cuando no había estado en medio del campo de batalla?

Villabel es un pequeño barrio con más de 50 años, es un sector fundado por y para pensionados de la policía. Gracias al caprichoso destino, el humilde barrio de policías presenció una de sus noches más caóticas aquel 3 de mayo de 2021.

Una noche histórica y ¡a la colombiana, papá!: fuego rociado emocionalmente con gasolina. La carrera 12, que comunica los sectores de Valencia y Villabel, dejó de ser Floridablanca por unos minutos para convertirse en Greenwood/Tulsa un 31 de mayo del 1921. 

La escena nos mostró un sector en medio de un caos violento donde había dos bandos, el perseguido y detrás el perseguidor. Solo que en 2021 no era el hombre blanco armado contra la población civil negra. En este caso mi casa era el campo de batalla…

Esa noche no había vidas difíciles de vivir. Esa noche se enfrentaban vidas realmente jodidas que en años de trabajo no completarían 35 SMLV. A veces ni 12…
A escazas cuadras se enfrentaba una acorralada la resistencia: jóvenes emberracados y llenos de ira ante la injusticia, un bando armado con rocas, palos y sentimientos a flor de piel. Del lado perseguidor se encontraba el Esmad y el cuerpo policial: profesionales cuyo deber es proteger a la población civil y, más importante que lo anterior, seguir obedientemente las órdenes de los superiores que claramente no viven en barrios. Este es otro bando armado, pero también acorazado y con una puntería que es capaz de cobrar vidas.


Los golpes, porrazos, estruendos provocados por aturdidoras y las lágrimas provocadas por los gases lacrimógenos junto con el miedo a qué pueda pasar sólo fueron para los desdichados que no viven en la casa de Nariño o alguna finquita a las afueras. Las personas que temían por su integridad física eran la primera línea, los marchantes, los uniformados de malas y las personas que vivan en ese campo de batalla. En resumen, “los que sobran”. 

Sin embargo, para Valencia y Villabel fue una noche en la cual corrían todos por sus vidas ¿Y Siloé? ¿Y Cali? ¿Qué pasará cuando todas las noches sean “una noche más de caminar”?
¿Tendremos que esperar a “otro fin de mes sin novedad”?




 Lo que estamos viviendo lo define perfectamente el filósofo chileno Gastón Soublette como una “reacción violenta de las masas ante los privilegios de los poderosos”. Esta reacción es violenta no por culpa de las personas, no. La reacción es culpa de la violencia de aquellos poderosos que solo se preocupan por sí mismos.

Ya no considero mi puerta como victoriosa. Es más, no quiero ganar nada. Esto no es una competencia en la que el perdedor hace el ocho con la cola. Esta es la realidad latinoamericana donde hay hambre y sangre en las calles. Los más injusto de todo es que aquí no hay que acabar con nadie. Aquí lo que se debe hacer es salir de la puerta victoriosa, dejando dentro todas esas burbujas llamadas ira, obediencia, burocracia, fe en políticos y, sobre todo, dejar atrás el odio. Las burbujas de todos nosotros. 

-- El de Villabel a mucho honor. 

  

  

Alas de paloma para volar

- Una historia, de esas que oyes al parar un momento-

Afuera de la puerta victoriosa 

Debe ser difícil…debe ser difícil levantarse de la cama en lugares como La Casa de Nariño, donde no se entiende qué carajos pasa allá afuera con la “gente”. 

Felipe Jaimes Lagos

fjaimes394@unab.edu.co 

14 de mayo 



Pero lo más complejo es parársele al paro, justo cuando mi vida gira entorno al exterminio de maquinitas de guerras y al uso contundente de la fuerza militar; cuando estoy preocupado por mi seguridad y la de mis nueve escoltas; cuando debo estar pendiente de las ocurrencias de mi fiscal (el mejor del mundo, según él) y, por último, mi vida como presidente debe ser dura cuando debo responder por los cientos de millones de pesos que invirtieron en la guerra.   ¿Cómo recuperarlos? -Pues con una necesaria y oportuna reforma tributaria.

Digo que debe ser difícil la vida de Iván Duque Márquez y de miles de personas ya que esa vida es una mentira. Una burbuja que radica en la mente y bolsillos de la “cúpula no marcha porque no vive en Soacha”. Es el efecto de los adentros de la puerta victoriosa.

De cierto modo, la puerta de Duque también solía ser mi puerta. Mi hogar no está ubicado en el Catatumbo o en Envigad, la dirección que aparece en mi recibo estrato dos es una casa y no una vereda o corregimiento expropiado corruptamente. ¿Qué voy a saber yo de la guerra cuando no había estado en medio del campo de batalla?




Villabel es un pequeño barrio con más de 50 años, es un sector fundado por y para pensionados de la policía. Gracias al caprichoso destino, el humilde barrio de policías presenció una de sus noches más caóticas aquel 3 de mayo de 2021.

Una noche histórica y ¡a la colombiana, papá!: fuego rociado emocionalmente con gasolina. La carrera 12, que comunica los sectores de Valencia y Villabel, dejó de ser Floridablanca por unos minutos para convertirse en Greenwood/Tulsa un 31 de mayo del 1921. 

La escena nos mostró un sector en medio de un caos violento donde había dos bandos, el perseguido y detrás el perseguidor. Solo que en 2021 no era el hombre blanco armado contra la población civil negra. En este caso mi casa era el campo de batalla…

Esa noche no había vidas difíciles de vivir. Esa noche se enfrentaban vidas realmente jodidas que en años de trabajo no completarían 35 SMLV. A veces ni 12…





A escazas cuadras se enfrentaba una acorralada la resistencia: jóvenes emberracados y llenos de ira ante la injusticia, un bando armado con rocas, palos y sentimientos a flor de piel. Del lado perseguidor se encontraba el Esmad y el cuerpo policial: profesionales cuyo deber es proteger a la población civil y, más importante que lo anterior, seguir obedientemente las órdenes de los superiores que claramente no viven en barrios. Este es otro bando armado, pero también acorazado y con una puntería que es capaz de cobrar vidas.




Los golpes, porrazos, estruendos provocados por aturdidoras y las lágrimas provocadas por los gases lacrimógenos junto con el miedo a qué pueda pasar sólo fueron para los desdichados que no viven en la casa de Nariño o alguna finquita a las afueras. Las personas que temían por su integridad física eran la primera línea, los marchantes, los uniformados de malas y las personas que vivan en ese campo de batalla. En resumen, “los que sobran”. 

Sin embargo, para Valencia y Villabel fue una noche en la cual corrían todos por sus vidas ¿Y Siloé? ¿Y Cali? ¿Qué pasará cuando todas las noches sean “una noche más de caminar”?
¿Tendremos que esperar a “otro fin de mes sin novedad”?




 Lo que estamos viviendo lo define perfectamente el filósofo chileno Gastón Soublette como una “reacción violenta de las masas ante los privilegios de los poderosos”. Esta reacción es violenta no por culpa de las personas, no. La reacción es culpa de la violencia de aquellos poderosos que solo se preocupan por sí mismos.

Ya no considero mi puerta como victoriosa. Es más, no quiero ganar nada. Esto no es una competencia en la que el perdedor hace el ocho con la cola. Esta es la realidad latinoamericana donde hay hambre y sangre en las calles. Los más injusto de todo es que aquí no hay que acabar con nadie. Aquí lo que se debe hacer es salir de la puerta victoriosa, dejando dentro todas esas burbujas llamadas ira, obediencia, burocracia, fe en políticos y, sobre todo, dejar atrás el odio. Las burbujas de todos nosotros. 

-- El de Villabel a mucho honor. 

  

Alas de paloma para volar

 

- Una historia, de esas que oyes al parar un momento-

Afuera de la puerta victoriosa 

Debe ser difícil…debe ser difícil levantarse de la cama en lugares como La Casa de Nariño, donde no se entiende qué carajos pasa allá afuera con la “gente”. 

Felipe Jaimes Lagos

fjaimes394@unab.edu.co 

14 de mayo 



Pero lo más complejo es parársele al paro, justo cuando mi vida gira entorno al exterminio de maquinitas de guerras y al uso contundente de la fuerza militar; cuando estoy preocupado por mi seguridad y la de mis nueve escoltas; cuando debo estar pendiente de las ocurrencias de mi fiscal (el mejor del mundo, según él) y, por último, mi vida como presidente debe ser dura cuando debo responder por los cientos de millones de pesos que invirtieron en la guerra.   ¿Cómo recuperarlos? -Pues con una necesaria y oportuna reforma tributaria.

Digo que debe ser difícil la vida de Iván Duque Márquez y de miles de personas ya que esa vida es una mentira. Una burbuja que radica en la mente y bolsillos de la “cúpula no marcha porque no vive en Soacha”. Es el efecto de los adentros de la puerta victoriosa.

De cierto modo, la puerta de Duque también solía ser mi puerta. Mi hogar no está ubicado en el Catatumbo o en Envigad, la dirección que aparece en mi recibo estrato dos es una casa y no una vereda o corregimiento expropiado corruptamente. ¿Qué voy a saber yo de la guerra cuando no había estado en medio del campo de batalla?



Villabel es un pequeño barrio con más de 50 años, es un sector fundado por y para pensionados de la policía. Gracias al caprichoso destino, el humilde barrio de policías presenció una de sus noches más caóticas aquel 3 de mayo de 2021.

Una noche histórica y ¡a la colombiana, papá!: fuego rociado emocionalmente con gasolina. La carrera 12, que comunica los sectores de Valencia y Villabel, dejó de ser Floridablanca por unos minutos para convertirse en Greenwood/Tulsa un 31 de mayo del 1921. 

La escena nos mostró un sector en medio de un caos violento donde había dos bandos, el perseguido y detrás el perseguidor. Solo que en 2021 no era el hombre blanco armado contra la población civil negra. En este caso mi casa era el campo de batalla…

Esa noche no había vidas difíciles de vivir. Esa noche se enfrentaban vidas realmente jodidas que en años de trabajo no completarían 35 SMLV. A veces ni 12…




A escazas cuadras se enfrentaba una acorralada la resistencia: jóvenes emberracados y llenos de ira ante la injusticia, un bando armado con rocas, palos y sentimientos a flor de piel. Del lado perseguidor se encontraba el Esmad y el cuerpo policial: profesionales cuyo deber es proteger a la población civil y, más importante que lo anterior, seguir obedientemente las órdenes de los superiores que claramente no viven en barrios. Este es otro bando armado, pero también acorazado y con una puntería que es capaz de cobrar vidas.



Los golpes, porrazos, estruendos provocados por aturdidoras y las lágrimas provocadas por los gases lacrimógenos junto con el miedo a qué pueda pasar sólo fueron para los desdichados que no viven en la casa de Nariño o alguna finquita a las afueras. Las personas que temían por su integridad física eran la primera línea, los marchantes, los uniformados de malas y las personas que vivan en ese campo de batalla. En resumen, “los que sobran”. 

Sin embargo, para Valencia y Villabel fue una noche en la cual corrían todos por sus vidas ¿Y Siloé? ¿Y Cali? ¿Qué pasará cuando todas las noches sean “una noche más de caminar”?
¿Tendremos que esperar a “otro fin de mes sin novedad”?




 Lo que estamos viviendo lo define perfectamente el filósofo chileno Gastón Soublette como una “reacción violenta de las masas ante los privilegios de los poderosos”. Esta reacción es violenta no por culpa de las personas, no. La reacción es culpa de la violencia de aquellos poderosos que solo se preocupan por sí mismos.

Ya no considero mi puerta como victoriosa. Es más, no quiero ganar nada. Esto no es una competencia en la que el perdedor hace el ocho con la cola. Esta es la realidad latinoamericana donde hay hambre y sangre en las calles. Los más injusto de todo es que aquí no hay que acabar con nadie. Aquí lo que se debe hacer es salir de la puerta victoriosa, dejando dentro todas esas burbujas llamadas ira, obediencia, burocracia, fe en políticos y, sobre todo, dejar atrás el odio. Las burbujas de todos nosotros. 

-- El de Villabel a mucho honor. 

 

Alas de paloma para volar

 

- Una historia, de esas que oyes al para un momento - 

Afuera de la puerta victoriosa

Debe ser difícil…debe ser difícil levantarse de la cama en lugares como La Casa de Nariño|, donde no se entiende qué carajos pasa allá afuera con la “gente”.

Felipe Jaimes Lagos 

fjaimes394@unab.edu.co 

28 de abril



Pero lo más complejo es parársele al paro, justo cuando mi vida gira entorno al exterminio de maquinitas de guerras y al uso contundente de la fuerza militar; cuando estoy preocupado por mi seguridad y la de mis nueve escoltas; cuando debo estar pendiente de las ocurrencias de mi fiscal (el mejor del mundo, según él) y, por último, mi vida como presidente debe ser dura cuando debo responder por los cientos de millones de pesos que invirtieron en la guerra.   ¿Cómo recuperarlos? -Pues con una necesaria y oportuna reforma tributaria.

Digo que debe ser difícil la vida de Iván Duque Márquez y de miles de personas ya que esa vida es una mentira. Una burbuja que radica en la mente y bolsillos de la cúpula que no marcha porque no vive en Soacha”. Es el efecto de los adentros de la puerta victoriosa.

De cierto modo, la puerta de Duque también solía ser mi puerta. Mi hogar no está ubicado en el Catatumbo o en Envigad, la dirección que aparece en mi recibo estrato dos es una casa y no una vereda o corregimiento expropiado corruptamente. ¿Qué voy a saber yo de la guerra cuando no había estado en medio del campo de batalla?



Villabel es un pequeño barrio con más de 50 años, es un sector fundado por y para pensionados de la policía. Gracias al caprichoso destino, el humilde barrio de policías presenció una de sus noches más caóticas aquel 3 de mayo de 2021.

Una noche histórica y ¡a la colombiana, papá!: fuego rociado emocionalmente con gasolina. La carrera 12, que comunica los sectores de Valencia y Villabel, dejó de ser Floridablanca por unos minutos para convertirse en Greenwood/Tulsa un 31 de mayo del 1921. 

La escena nos mostró un sector en medio de un caos violento donde había dos bandos, el perseguido y detrás el perseguidor. Solo que en 2021 no era el hombre blanco armado contra la población civil negra. En este caso mi casa era el campo de batalla…

Esa noche no había vidas difíciles de vivir. Esa noche se enfrentaban vidas realmente jodidas que en años de trabajo no completarían 35 SMLV. A veces ni 12…




A escazas cuadras se enfrentaba una acorralada la resistencia: jóvenes emberracados y llenos de ira ante la injusticia, un bando armado con rocas, palos y sentimientos a flor de piel. Del lado perseguidor se encontraba el Esmad y el cuerpo policial: profesionales cuyo deber es proteger a la población civil y, más importante que lo anterior, seguir obedientemente las órdenes de los superiores que claramente no viven en barrios. Este es otro bando armado, pero también acorazado y con una puntería que es capaz de cobrar vidas.



Los golpes, porrazos, estruendos provocados por aturdidoras y las lágrimas provocadas por los gases lacrimógenos junto con el miedo a qué pueda pasar sólo fueron para los desdichados que no viven en la casa de Nariño o alguna finquita a las afueras. Las personas que temían por su integridad física eran la primera línea, los marchantes, los uniformados de malas y las personas que vivan en ese campo de batalla. En resumen, “los que sobran”. 

Sin embargo, para Valencia y Villabel fue una noche en la cual corrían todos por sus vidas ¿Y Siloé? ¿Y Cali? ¿Qué pasará cuando todas las noches sean “una noche más de caminar”?
¿Tendremos que esperar a “otro fin de mes sin novedad”?




 Lo que estamos viviendo lo define perfectamente el filósofo chileno Gastón Soublette como una “reacción violenta de las masas ante los privilegios de los poderosos”. Esta reacción es violenta no por culpa de las personas, no. La reacción es culpa de la violencia de aquellos poderosos que solo se preocupan por sí mismos.

Ya no considero mi puerta como victoriosa. Es más, no quiero ganar nada. Esto no es una competencia en la que el perdedor hace el ocho con la cola. Esta es la realidad latinoamericana donde hay hambre y sangre en las calles. Los más injusto de todo es que aquí no hay que acabar con nadie. Aquí lo que se debe hacer es salir de la puerta victoriosa, dejando dentro todas esas burbujas llamadas ira, obediencia, burocracia, fe en políticos y, sobre todo, dejar atrás el odio. Las burbujas de todos nosotros. 

-- El de Villabel a mucho honor. 

 

Alas de paloma para volar

 

- Una historia, de esas que oyes al parar un momento-

Afuera de la puerta victoriosa 

Debe ser difícil…debe ser difícil levantarse de la cama en lugares como La Casa de Nariño, donde no se entiende qué carajos pasa allá afuera con la “gente”. 

Felipe Jaimes Lagos

fjaimes394@unab.edu.co 

14 de mayo 



Pero lo más complejo es parársele al paro, justo cuando mi vida gira entorno al exterminio de maquinitas de guerras y al uso contundente de la fuerza militar; cuando estoy preocupado por mi seguridad y la de mis nueve escoltas; cuando debo estar pendiente de las ocurrencias de mi fiscal (el mejor del mundo, según él) y, por último, mi vida como presidente debe ser dura cuando debo responder por los cientos de millones de pesos que invirtieron en la guerra.   ¿Cómo recuperarlos? -Pues con una necesaria y oportuna reforma tributaria.

Digo que debe ser difícil la vida de Iván Duque Márquez y de miles de personas ya que esa vida es una mentira. Una burbuja que radica en la mente y bolsillos de la cúpula que no marcha porque no vive en Soacha”. Es el efecto de los adentros de la puerta victoriosa.

De cierto modo, la puerta de Duque también solía ser mi puerta. Mi hogar no está ubicado en el Catatumbo o en Envigad, la dirección que aparece en mi recibo estrato dos es una casa y no una vereda o corregimiento expropiado corruptamente. ¿Qué voy a saber yo de la guerra cuando no había estado en medio del campo de batalla?



Villabel es un pequeño barrio con más de 50 años, es un sector fundado por y para pensionados de la policía. Gracias al caprichoso destino, el humilde barrio de policías presenció una de sus noches más caóticas aquel 3 de mayo de 2021.

Una noche histórica y ¡a la colombiana, papá!: fuego rociado emocionalmente con gasolina. La carrera 12, que comunica los sectores de Valencia y Villabel, dejó de ser Floridablanca por unos minutos para convertirse en Greenwood/Tulsa un 31 de mayo del 1921. 

La escena nos mostró un sector en medio de un caos violento donde había dos bandos, el perseguido y detrás el perseguidor. Solo que en 2021 no era el hombre blanco armado contra la población civil negra. En este caso mi casa era el campo de batalla…

Esa noche no había vidas difíciles de vivir. Esa noche se enfrentaban vidas realmente jodidas que en años de trabajo no completarían 35 SMLV. A veces ni 12…




A escazas cuadras se enfrentaba una acorralada la resistencia: jóvenes emberracados y llenos de ira ante la injusticia, un bando armado con rocas, palos y sentimientos a flor de piel. Del lado perseguidor se encontraba el Esmad y el cuerpo policial: profesionales cuyo deber es proteger a la población civil y, más importante que lo anterior, seguir obedientemente las órdenes de los superiores que claramente no viven en barrios. Este es otro bando armado, pero también acorazado y con una puntería que es capaz de cobrar vidas.



Los golpes, porrazos, estruendos provocados por aturdidoras y las lágrimas provocadas por los gases lacrimógenos junto con el miedo a qué pueda pasar sólo fueron para los desdichados que no viven en la casa de Nariño o alguna finquita a las afueras. Las personas que temían por su integridad física eran la primera línea, los marchantes, los uniformados de malas y las personas que vivan en ese campo de batalla. En resumen, “los que sobran”. 

Sin embargo, para Valencia y Villabel fue una noche en la cual corrían todos por sus vidas ¿Y Siloé? ¿Y Cali? ¿Qué pasará cuando todas las noches sean “una noche más de caminar”?
¿Tendremos que esperar a “otro fin de mes sin novedad”?




 Lo que estamos viviendo lo define perfectamente el filósofo chileno Gastón Soublette como una “reacción violenta de las masas ante los privilegios de los poderosos”. Esta reacción es violenta no por culpa de las personas, no. La reacción es culpa de la violencia de aquellos poderosos que solo se preocupan por sí mismos.

Ya no considero mi puerta como victoriosa. Es más, no quiero ganar nada. Esto no es una competencia en la que el perdedor hace el ocho con la cola. Esta es la realidad latinoamericana donde hay hambre y sangre en las calles. Los más injusto de todo es que aquí no hay que acabar con nadie. Aquí lo que se debe hacer es salir de la puerta victoriosa, dejando dentro todas esas burbujas llamadas ira, obediencia, burocracia, fe en políticos y, sobre todo, dejar atrás el odio. Las burbujas de todos nosotros. 

-- El de Villabel a mucho honor. 

 

Alas de paloma para volar

 

- Una historia, de esas que oyes al parar un momento-

Afuera de la puerta victoriosa 

Debe ser difícil…debe ser difícil levantarse de la cama en lugares como La Casa de Nariño, donde no se entiende qué carajos pasa allá afuera con la “gente”. 

Felipe Jaimes Lagos

fjaimes394@unab.edu.co 

14 de mayo 



Pero lo más complejo es parársele al paro, justo cuando mi vida gira entorno al exterminio de maquinitas de guerras y al uso contundente de la fuerza militar; cuando estoy preocupado por mi seguridad y la de mis nueve escoltas; cuando debo estar pendiente de las ocurrencias de mi fiscal (el mejor del mundo, según él) y, por último, mi vida como presidente debe ser dura cuando debo responder por los cientos de millones de pesos que invirtieron en la guerra.   ¿Cómo recuperarlos? -Pues con una necesaria y oportuna reforma tributaria.

Digo que debe ser difícil la vida de Iván Duque Márquez y de miles de personas ya que esa vida es una mentira. Una burbuja que radica en la mente y bolsillos de la cúpula que no marcha porque no vive en Soacha”. Es el efecto de los adentros de la puerta victoriosa.

De cierto modo, la puerta de Duque también solía ser mi puerta. Mi hogar no está ubicado en el Catatumbo o en Envigad, la dirección que aparece en mi recibo estrato dos es una casa y no una vereda o corregimiento expropiado corruptamente. ¿Qué voy a saber yo de la guerra cuando no había estado en medio del campo de batalla?





Villabel es un pequeño barrio con más de 50 años, es un sector fundado por y para pensionados de la policía. Gracias al caprichoso destino, el humilde barrio de policías presenció una de sus noches más caóticas aquel 3 de mayo de 2021.

Una noche histórica y ¡a la colombiana, papá!: fuego rociado emocionalmente con gasolina. La carrera 12, que comunica los sectores de Valencia y Villabel, dejó de ser Floridablanca por unos minutos para convertirse en Greenwood/Tulsa un 31 de mayo del 1921. 

La escena nos mostró un sector en medio de un caos violento donde había dos bandos, el perseguido y detrás el perseguidor. Solo que en 2021 no era el hombre blanco armado contra la población civil negra. En este caso mi casa era el campo de batalla…

Esa noche no había vidas difíciles de vivir. Esa noche se enfrentaban vidas realmente jodidas que en años de trabajo no completarían 35 SMLV. A veces ni 12…




A escazas cuadras se enfrentaba una acorralada la resistencia: jóvenes emberracados y llenos de ira ante la injusticia, un bando armado con rocas, palos y sentimientos a flor de piel. Del lado perseguidor se encontraba el Esmad y el cuerpo policial: profesionales cuyo deber es proteger a la población civil y, más importante que lo anterior, seguir obedientemente las órdenes de los superiores que claramente no viven en barrios. Este es otro bando armado, pero también acorazado y con una puntería que es capaz de cobrar vidas.




Los golpes, porrazos, estruendos provocados por aturdidoras y las lágrimas provocadas por los gases lacrimógenos junto con el miedo a qué pueda pasar sólo fueron para los desdichados que no viven en la casa de Nariño o alguna finquita a las afueras. Las personas que temían por su integridad física eran la primera línea, los marchantes, los uniformados de malas y las personas que vivan en ese campo de batalla. En resumen, “los que sobran”. 

Sin embargo, para Valencia y Villabel fue una noche en la cual corrían todos por sus vidas ¿Y Siloé? ¿Y Cali? ¿Qué pasará cuando todas las noches sean “una noche más de caminar”?
¿Tendremos que esperar a “otro fin de mes sin novedad”?




 Lo que estamos viviendo lo define perfectamente el filósofo chileno Gastón Soublette como una “reacción violenta de las masas ante los privilegios de los poderosos”. Esta reacción es violenta no por culpa de las personas, no. La reacción es culpa de la violencia de aquellos poderosos que solo se preocupan por sí mismos.

Ya no considero mi puerta como victoriosa. Es más, no quiero ganar nada. Esto no es una competencia en la que el perdedor hace el ocho con la cola. Esta es la realidad latinoamericana donde hay hambre y sangre en las calles. Los más injusto de todo es que aquí no hay que acabar con nadie. Aquí lo que se debe hacer es salir de la puerta victoriosa, dejando dentro todas esas burbujas llamadas ira, obediencia, burocracia, fe en políticos y, sobre todo, dejar atrás el odio. Las burbujas de todos nosotros. 

-- El de Villabel a mucho honor. 


Alas de paloma para volar

- Una historia, de esas que oyes al parar un momento-

Afuera de la puerta victoriosa 

Debe ser difícil…debe ser difícil levantarse de la cama en lugares como La Casa de Nariño, donde no se entiende qué carajos pasa allá afuera con la “gente”. 

Felipe Jaimes Lagos

fjaimes394@unab.edu.co 

14 de mayo 



Pero lo más complejo es parársele al paro, justo cuando mi vida gira entorno al exterminio de maquinitas de guerras y al uso contundente de la fuerza militar; cuando estoy preocupado por mi seguridad y la de mis nueve escoltas; cuando debo estar pendiente de las ocurrencias de mi fiscal (el mejor del mundo, según él) y, por último, mi vida como presidente debe ser dura cuando debo responder por los cientos de millones de pesos que invirtieron en la guerra.   ¿Cómo recuperarlos? -Pues con una necesaria y oportuna reforma tributaria.

Digo que debe ser difícil la vida de Iván Duque Márquez y de miles de personas ya que esa vida es una mentira. Una burbuja que radica en la mente y bolsillos de la cúpula que no marcha porque no vive en Soacha”. Es el efecto de los adentros de la puerta victoriosa.

De cierto modo, la puerta de Duque también solía ser mi puerta. Mi hogar no está ubicado en el Catatumbo o en Envigad, la dirección que aparece en mi recibo estrato dos es una casa y no una vereda o corregimiento expropiado corruptamente. ¿Qué voy a saber yo de la guerra cuando no había estado en medio del campo de batalla?



Villabel es un pequeño barrio con más de 50 años, es un sector fundado por y para pensionados de la policía. Gracias al caprichoso destino, el humilde barrio de policías presenció una de sus noches más caóticas aquel 3 de mayo de 2021.

Una noche histórica y ¡a la colombiana, papá!: fuego rociado emocionalmente con gasolina. La carrera 12, que comunica los sectores de Valencia y Villabel, dejó de ser Floridablanca por unos minutos para convertirse en Greenwood/Tulsa un 31 de mayo del 1921. 

La escena nos mostró un sector en medio de un caos violento donde había dos bandos, el perseguido y detrás el perseguidor. Solo que en 2021 no era el hombre blanco armado contra la población civil negra. En este caso mi casa era el campo de batalla…

Esa noche no había vidas difíciles de vivir. Esa noche se enfrentaban vidas realmente jodidas que en años de trabajo no completarían 35 SMLV. A veces ni 12…




A escazas cuadras se enfrentaba una acorralada la resistencia: jóvenes emberracados y llenos de ira ante la injusticia, un bando armado con rocas, palos y sentimientos a flor de piel. Del lado perseguidor se encontraba el Esmad y el cuerpo policial: profesionales cuyo deber es proteger a la población civil y, más importante que lo anterior, seguir obedientemente las órdenes de los superiores que claramente no viven en barrios. Este es otro bando armado, pero también acorazado y con una puntería que es capaz de cobrar vidas.



Los golpes, porrazos, estruendos provocados por aturdidoras y las lágrimas provocadas por los gases lacrimógenos junto con el miedo a qué pueda pasar sólo fueron para los desdichados que no viven en la casa de Nariño o alguna finquita a las afueras. Las personas que temían por su integridad física eran la primera línea, los marchantes, los uniformados de malas y las personas que vivan en ese campo de batalla. En resumen, “los que sobran”. 

Sin embargo, para Valencia y Villabel fue una noche en la cual corrían todos por sus vidas ¿Y Siloé? ¿Y Cali? ¿Qué pasará cuando todas las noches sean “una noche más de caminar”?
¿Tendremos que esperar a “otro fin de mes sin novedad”?




 Lo que estamos viviendo lo define perfectamente el filósofo chileno Gastón Soublette como una “reacción violenta de las masas ante los privilegios de los poderosos”. Esta reacción es violenta no por culpa de las personas, no. La reacción es culpa de la violencia de aquellos poderosos que solo se preocupan por sí mismos.

Ya no considero mi puerta como victoriosa. Es más, no quiero ganar nada. Esto no es una competencia en la que el perdedor hace el ocho con la cola. Esta es la realidad latinoamericana donde hay hambre y sangre en las calles. Los más injusto de todo es que aquí no hay que acabar con nadie. Aquí lo que se debe hacer es salir de la puerta victoriosa, dejando dentro todas esas burbujas llamadas ira, obediencia, burocracia, fe en políticos y, sobre todo, dejar atrás el odio. Las burbujas de todos nosotros. 

-- El de Villabel a mucho honor. 

 

Alas de paloma para volar

 

- Una historia, de esas que oyes al parar un momento-

Afuera de la puerta victoriosa 

Debe ser difícil…debe ser difícil levantarse de la cama en lugares como La Casa de Nariño, donde no se entiende qué carajos pasa allá afuera con la “gente”. 

Felipe Jaimes Lagos

fjaimes394@unab.edu.co 

14 de mayo 



Pero lo más complejo es parársele al paro, justo cuando mi vida gira entorno al exterminio de maquinitas de guerras y al uso contundente de la fuerza militar; cuando estoy preocupado por mi seguridad y la de mis nueve escoltas; cuando debo estar pendiente de las ocurrencias de mi fiscal (el mejor del mundo, según él) y, por último, mi vida como presidente debe ser dura cuando debo responder por los cientos de millones de pesos que invirtieron en la guerra.   ¿Cómo recuperarlos? -Pues con una necesaria y oportuna reforma tributaria.

Digo que debe ser difícil la vida de Iván Duque Márquez y de miles de personas ya que esa vida es una mentira. Una burbuja que radica en la mente y bolsillos de la cúpula que no marcha porque no vive en Soacha”. Es el efecto de los adentros de la puerta victoriosa.

De cierto modo, la puerta de Duque también solía ser mi puerta. Mi hogar no está ubicado en el Catatumbo o en Envigad, la dirección que aparece en mi recibo estrato dos es una casa y no una vereda o corregimiento expropiado corruptamente. ¿Qué voy a saber yo de la guerra cuando no había estado en medio del campo de batalla?




Villabel es un pequeño barrio con más de 50 años, es un sector fundado por y para pensionados de la policía. Gracias al caprichoso destino, el humilde barrio de policías presenció una de sus noches más caóticas aquel 3 de mayo de 2021.

Una noche histórica y ¡a la colombiana, papá!: fuego rociado emocionalmente con gasolina. La carrera 12, que comunica los sectores de Valencia y Villabel, dejó de ser Floridablanca por unos minutos para convertirse en Greenwood/Tulsa un 31 de mayo del 1921. 

La escena nos mostró un sector en medio de un caos violento donde había dos bandos, el perseguido y detrás el perseguidor. Solo que en 2021 no era el hombre blanco armado contra la población civil negra. En este caso mi casa era el campo de batalla…

Esa noche no había vidas difíciles de vivir. Esa noche se enfrentaban vidas realmente jodidas que en años de trabajo no completarían 35 SMLV. A veces ni 12…


A escazas cuadras se enfrentaba una acorralada la resistencia: jóvenes emberracados y llenos de ira ante la injusticia, un bando armado con rocas, palos y sentimientos a flor de piel. Del lado perseguidor se encontraba el Esmad y el cuerpo policial: profesionales cuyo deber es proteger a la población civil y, más importante que lo anterior, seguir obedientemente las órdenes de los superiores que claramente no viven en barrios. Este es otro bando armado, pero también acorazado y con una puntería que es capaz de cobrar vidas.

Los golpes, porrazos, estruendos provocados por aturdidoras y las lágrimas provocadas por los gases lacrimógenos junto con el miedo a qué pueda pasar sólo fueron para los desdichados que no viven en la casa de Nariño o alguna finquita a las afueras. Las personas que temían por su integridad física eran la primera línea, los marchantes, los uniformados de malas y las personas que vivan en ese campo de batalla. En resumen, “los que sobran”. 

Sin embargo, para Valencia y Villabel fue una noche en la cual corrían todos por sus vidas ¿Y Siloé? ¿Y Cali? ¿Qué pasará cuando todas las noches sean “una noche más de caminar”?
¿Tendremos que esperar a “otro fin de mes sin novedad”?




 Lo que estamos viviendo lo define perfectamente el filósofo chileno Gastón Soublette como una “reacción violenta de las masas ante los privilegios de los poderosos”. Esta reacción es violenta no por culpa de las personas, no. La reacción es culpa de la violencia de aquellos poderosos que solo se preocupan por sí mismos.

Ya no considero mi puerta como victoriosa. Es más, no quiero ganar nada. Esto no es una competencia en la que el perdedor hace el ocho con la cola. Esta es la realidad latinoamericana donde hay hambre y sangre en las calles. Los más injusto de todo es que aquí no hay que acabar con nadie. Aquí lo que se debe hacer es salir de la puerta victoriosa, dejando dentro todas esas burbujas llamadas ira, obediencia, burocracia, fe en políticos y, sobre todo, dejar atrás el odio. Las burbujas de todos nosotros. 

-- El de Villabel a mucho honor.